martes, 7 de septiembre de 2010

El origen del Halloween

Todos debemos de evitar celebrar esta fecha. Muchos cristianos la celebran sin saber su origen. Le quiero decir que es sumamente imposible separar Halloween de los druidas. Ellos fueron los que originaron esta fiesta demoníaca.
Sabemos y conocemos por medio y a través de la historia, que los celtas habitaron en lo que hoy en día conocemos como Francia, Escocia, Irlanda, Alemania e Inglaterra. Los sacerdotes celtas, eran llamados druidas, los cuales más tarde fueron derrotados y conquistados por los romanos.
Lo que se conoce de ellos hoy en día es por medio de documentos romanos, griegos e irlandeses; los cuales concuerdan en su información; ya que el conocimiento de los druidas nunca se puso por escrito sino que fue transmitido de boca en boca y de generación en generación entre ellos mismos. Ellos a través de los años han mantenido oculta sus tradiciones.
Sin embargo, Davies, un escritor del siglo XVI, que estudió su linaje familiar , descubrió que era de descendencia de sacerdotes druidas que pelearon contra el César. Él pudo describir claramente los sacrificios humanos que realizaban sus ancestros y los sacrificios secretos que aún se llevaban a cabo por los druidas de su tiempo; por lo cual recibió muchas críticas de su familia por haber escrito esta información.
En cuanto a los escritos romanos y griegos, éstos datan del 200 AC. Ellos describieron de manera extensa los sacrificios humanos barbáricos que los sacerdotes druidas hacían. En cuanto a los escritos irlandeses, éstos especifican poco sobre los sacrificios y hablan con más detalles la magia que esa gente empleaba para causar tormentas, maldecir lugares, crear obstáculos mágicos y matar por medio de hechizos.
Fue entonces para el 47 DC cuando Roma finalmente derrotó a los druidas y se prohibieron los sacrificios humanos. Los pocos sacerdotes que quedaron se ocultaron.
Para la fecha en la que se celebra Halloween, que es el 31 de octubre, era cuando los sacerdotes druidas festejaban esos sacrificios humanos con el propósito de honrar a su dios sol (Baal), y a Samhain, el señor de los muertos. Según sus creencias, las almas pecadoras de los que habían muerto durante el año se encontraban en un lugar de tormento, y serían liberadas solamente si complacían a Samhain con sus crueles sacrificios. Los registros de los irlandeses hablan de los fascinados que estaban los monjes católicos por los druidas, quienes pronto se convirtieron en miembros importantes de sus monasterios.
Fue el Papa Gregorio el Grande, quién decidió incorporar el feriado de los druidas a la iglesia católica. Luego el Papa Gregorio III trasladó la fiesta del 31 de octubre al 1 de noviembre y lo llamó “día de todos los santos”. El Papa Gregorio IV decretó que ese día fuese observado por la iglesia universal. Por esta razón, Halloween, es un nombre que deriva de “All hallows Eve”, que significa “víspera del día de todos los santos”.
Los fundadores de los Estados Unidos de América, que eran los puritanos, creyentes en el Señor, no permitieron que se celebrara ese día porque conocían su terrible origen pagano. Fue alrededor del año 1900 cuando Halloween llegó a celebrarse de una manera mas general en Estados Unidos; ya que, en la década del 1840, una terrible escasez de papas en irlanda causó la llegada de miles de irlandeses católicos, los cuales trajeron esa práctica consigo. La costumbre de ir puerta por puerta con disfraces y pidiendo dulces, viene de la creencia druida que decía que mientras las almas pecadoras y perdidas esperaban su juicio; Samhain las libertaba en la tierra por una noche, que era el 31 de octubre, y se creía que esas almas llegaban juntas a las casas de las personas, quienes esperaban con un banquete cobre la mesa. La gente le tenían terror a éstos espíritus, ya que creían que podían herirlos o matarlos si los sacrificios que ofrecían no apaciguaban a Samhain. De esta forma, para mantener a los espíritus alejados de sus casas, la gente tallaban caras demoníacas en calabazas y nabos grandes, y colocaban velas adentro.
La tradición de recoger manzanas con la boca y regalar nueces fue una adición romana a la víspera de año nuevo de los druidas; ya que los romanos adoraban a Pomona, que era la diosa de la cosecha, por lo tanto combinaron la celebración de Halloween con su festival de la cosecha en honor a su diosa Pomona.
(Extraído del libro "Desenmascarando).

1 comentario:

  1. empezaremos diciendo que la palabra “Halloween” es una deformación lingüística de la frase "All Hallow's Eve" (Vigilia de todos los Santos) que conmemoraba la fiesta de Todos los Santos, que desde el siglo IX se conmemora universalmente en la Iglesia Católica en los días 1º de noviembre, por instrucción del Papa Gregorio IV., se distorsionó al coincidir con una festividad pagana de origen celta que daba culto al dios de la muerte, durante la cual los sacerdotes paganos (druidas) pasaban casa por casa pidiendo algo para ofrendar al ídolo; iban disfrazados de algún espíritu malo según se sentían identificados y si la gente, temerosa, les daba alimentos, se iban en paz, pero si no recibían ayuda, lanzaban una maldición sobre aquella casa. A fin de anunciar su llegada, portaban una hortaliza vacía en la que colocaban una vela. Al llegar a los Estados Unidos, esta tradición dio origen a lo que hoy se conoce como la “noche de brujas”, debido a los disfraces que hacen las veces de los espíritus infernales que pasaban por los hogares celtas; se acostumbra el "Trick or Treat” que equivale a la amenaza de maldición y que en los últimos años, ha dado pie a toda clase de abusos y desmanes en las calles de las ciudades norteamericanas; la hortaliza vacía se ha cambiado actualmente por una calabaza a la que se le pinta una cara terrorífica. Este festejo dejó de lado su origen dando paso a una noche en la que se exalta al mal como pretexto de diversión. Esta es la primera razón para no celebrarlo, pues los cristianos no necesitamos del mal para divertirnos, basta con la alegría que nos produce el sabernos hijos de Dios y hermanos entre nosotros; basta con saber que la comunión de los santos de la que gozamos por ser bautizados, nos permite seguir contando con la intercesión de los que ya gozan de Dios en el cielo; basta con alegrarnos el 1º de noviembre recordando que también nosotros estamos llamados a la santidad y que, en todo caso, podríamos celebrar adecuadamente la víspera que nos propone la liturgia para prepararnos “cristianamente” a la Solemnidad de todos los Santos, celebrando las vísperas de la liturgia de las Horas en comunidad y culminando con la Eucaristía.

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